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“Te lo dije”

Tarde o temprano se dan cuenta de que tenías razón. El problema viene cuando, en lugar de aceptarlo como tal, prefieren focalizarlo en un punto en concreto- llámalo odio – delimitando diferentes puntos de vista que una persona como tú puedes llegar a ofrecer. No hay nada más traicionero que el ego de uno mismo para entrar de lleno al carril de los perdedores. Ahí comienza el tan mencionado ‘gossip’, ‘trashtalk’, chismorreo, criticar – en definitiva, odio que, en muchas ocasiones, poco o nada tiene de utilidad; entre otras muchas actividades que solo sirven para alimentar a este ser interno, durante un periodo corto de tiempo. Tarde o temprano todo ello cae y, cuanto más se alimenta a este ser, más duro es el porvenir de quien lo acarrea.
Sigue siendo como eres; que este tipo de gente no afecte a tu modo de pensar. No odies, tan solo sonríe – ellos mismos sentirán el peso del ‘telodije’ entre sus diferentes quehaceres. Es un recuerdo innecesario en tu día a día que a ellos se les marcará de por vida.

Te reto a dedicar una hora a conocerte a ti mismo

 

En este momento algunos de vosotros queréis llegar al siguiente nivel. “Quiero ser consejero, quiero ser ingeniero, quiero ser doctor.” Escúchame: Puedes llegar a ese nivel. No puedes llegar al nivel en el que quieres estar, económicamente hablando, hasta que no inviertas en tu mente. No lees libros. Te reto a ir a conferencias. ¡Te reto a invertir tu tiempo! ¡Te reto a estar solo! ¡Te reto a dedicar una hora a conocerte a ti mismo! (…)

Cuando te conviertes en un individuo. Lo que haces es tomarte a ti mismo y empezarte a separar de otras personas. Te reto a que vayas a un lugar donde no gustes a la gente y que no te molesten. ¿Por qué? Porque no debe importarte el tratar de hacerlos felices. Porque tú tratarás de seguir, tratas de llegar al siguiente nivel. Invierte en tu mente.

 

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Patriotismo y religión

Mido con la misma vara a aquellos que practicáis una religión y a aquellos que veneráis a una bandera; a aquellos que criticáis a los que creen en dios pero luego os lleváis la mano al pecho por un himno. Cada cual está orgulloso de lo que cree que es más correcto según su propio criterio y, al mismo tiempo, ambas no dejan de ser fruto y nacimiento de conflictos, uno tras otro.

No podéis promulgar que se deben realizar actos de buena fe cuando en la misma base de vuestras creencias hay una división territorial cuya meta es el beneficio propio, anteponiendo el bienestar individual al del colectivo.

No estoy en contra ni de una, ni de otra. Tan solo digo que si hacéis una cosa, resulta hipócrita criticar la otra. Después de todo estáis jugando a un juego que busca un resultado muy similar.

El amigo del hombre

El único cuadro que tengo expuesto; no soy muy allegado al sentimentalismo pero me apetece. Tras tantos años, saber que aunque vaya de visita a casa de tanto en tanto y no vais a estar allí para llenarme de babas, morderme y ladrar de nuevo, me deja un vacío irremplazable. Se os echa de menos.

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Levántate y sigue avanzando

No se exactamente por dónde empezar pero aquí voy. Nunca he sido fuerte/grande o nada que se asemeje a estas palabras. Tengo 19 años, mido 1’82 y peso 59 kg. Suelo ir al gimnasio con mi amigo, y no voy cuando él no puede porque no tengo suficiente confianza como para ir por mi mismo.

Hace unos días empecé con ‘Stronglifts 5×5′ y ‘GOMAD’ (Dieta y rutina: levantamientos de peso y 4 litros de leche por día). Fue hace unos días cuando también me di cuenta de que si quería que esto funcionara tenía que empezar a ir por mi mismo. Así pues, hoy fui solo al gimnasio por primera vez, muy nervioso. Fui hacia los vestuarios y revisé las formas apropiadas de realizar sentadillas, levantamientos y prensa. El primer ejercicio era hacer sentadillas. Calenté con 55 y después pasé a los 65 para el 5×5. Todo iba bastante bien hasta que en la última repetición del cuarto set se me deslizó de una manera desagradable, y apoyé todo el peso sobre la rodilla derecha, evitando así caerme hacia atrás. Un par de personas se rieron. Eso duele más que caerse. Volví a la rutina y acabé el set hasta llegar a 60. El siguiente ejercicio era peso muerto, ‘deadlift’. Nunca llegué a hacerme con una forma correcta para realizar el peso muerto, por lo que practicaba mientras me miraba en el espejo. Empecé mi primer set hasta 55 pero no pude mantener el tipo, mi rodilla derecha me molestaba y lo dejé en la cuarta repetición, cayéndome una vez más. La misma gente se rió y un montón de miradas fueron a parar hacia mi debido al ruido provocado por las risas de estos. Sintiéndome completamente avergonzado en este punto, coloqué la barra en su lugar y me fui con la cabeza agachada del lugar.

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Arnold Schwarzenegger le dedicó unas sabias palabras a este joven falto de autoestima y confianza en sí mismo:

Alguien me habló de esto. Espero que no sea demasiado tarde, estoy de viaje, pero antes quise pasar por aquí. Siempre digo que no tengas miedo de fallar porque, ¿cuán lejos puedes llegar a caer? Tú ya te has topado con ello – el suelo. Está allí mismo. Ahora ya sabes que es algo que no debería producirte ningún miedo. Deberías estar orgulloso de que no le tuviste ningún miedo – no avergonzado de que fallaras. Pudiste ponerte excusas para no pasar la puerta y no lo hiciste. Sabías que iba a ser difícil, e incómodo, incluso embarazoso – y lo hiciste igualmente. Eso es valor.

Estoy orgulloso de ti.

El último chico al que animé rompió el record del mundo en peso muerto. Tienes más cosas en común con él de lo que crees. Primeramente, él empezó levantando sola y únicamente la barra también (cuando te fijas en él, quizá piensas que tendría 3 meses de edad en ese punto). Segundo, imagina su valor. Fue hasta la barra delante de un montón de gente y de cámaras de televisión, sabiendo que no solo era el único que no había levantado tanto antes – NADIE en la tierra lo había hecho – y parecía que no lo iba a conseguir. Quizá no piensas en ello de esta manera pero has demostrado el mismo valor, a una escala menor.

Y aquí estoy, animándote a ti también. Diste el primer paso y caíste, pero al menos caíste en la dirección acertada así que, levántate y da el siguiente paso. Sigue avanzando.

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Texto original traducido por @Jvewatever

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Don’t really know where to start, but here goes. I’ve never been strong/big or anything close to those words. I’m 19, 6’5 and 130lbs/59kg. I often go to the gym with my friend but I don’t go when he’s unavailable because I’m not confident going by myself.

Few days ago I started the Stronglifts 5×5 & GOMAD because nothing else seemed to work. It was also a few days ago when I realized I’d have to start going by myself if I wanted this to work. So today I went to the gym for the first time by myself, feeling pretty nervous. Headed to the locker room and reviewed the proper forms for squatting, deadlifts, and overhead press. First exercise was squatting. I warmed up with 55 then started 65 for the 5×5. Everything went pretty well until the last rep on the fourth set. Took a nasty spill and landed on my right knee to prevent myself from falling backwards. A couple people laughed. That hurt more than falling down. I got back on the horse and finished up the last set at 60. Next exercise was deadlift. I never really got the hang of the form for a proper deadlift so I practiced it while looking in the mirror. Started my first set at 55 but couldn’t get the form down, my right knee kept buckling and gave out on the fourth rep, causing me to fall once more. Same people laughed and got many looks in my direction because of the loud noise. Feeling completely embarrassed at this point, I put the bar and the weights in their places, and left with my head hanging low.

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The poor lad was having a gym nightmare and he already had low confidence. But all was not lost just yet because none other than Arnold Schwarzenegger was on hand to give the lad a much-needed confidence boost. He said:

Someone told me about this. I hope I’m not too late here, I’m traveling, but I wanted to chime in. I always say don’t be afraid of failure, because how far can you really fall? You found out – to the ground. It’s right there. Now you know it isn’t anything that should scare you. You should be proud that you weren’t afraid – not embarrassed that you failed. You could have made excuses not to walk into the door, but you didn’t. You knew it would be hard, and it would be uncomfortable, and it might be awkward – and you did it anyway. That’s courage.

I’m proud of you.

The last guy I rooted for broke a world record in the deadlift. You have more in common with him than you think. First, he started out lifting just the bar, too (when you look at him, he may have been 3 months old at that point). Second, imagine his courage. He walked up to that bar in front of a big audience and television cameras, knowing that not only had he never lifted that much before – NO ONE on earth had – and it was highly likely he would completely fail. You may not think about it this way, but you showed that courage, on a smaller level.

Finally, I’m rooting for you, too. You took the first step and you fell, but at least you fell in the right direction, so get back up and take the next step. Keep moving forward.

Mi voz es mi regalo

Mi vida ha sido tan significativa que he de escribir algo que llegue a la gente. Tengo un legado que defender. (…) Mi voz es mi regalo. No tiene sentido que me quede callado. Es demasiado importante. Puedo ver en la sociedad actual lo importante que es. Algunas veces me siento desanimado, pero se a ciencia acierta en qué puedo contribuir. Somos quienes somos pero quiero llegar a los niños y quedarme en la mente de aquellos que ronden los 7 y 8 años. Decirles, “tú vas a ser algo… no hay más compromisos, no hay un ‘y si’ o un ‘puede que’; tú vas a ser algo”. (…) Cuando estás inspirado, tu trabajo puede ser inspirador para otros.

El Huevo

Te vi morir cuando volvías a casa.
Fue un accidente de coche. Nada espectacular, pero fatal. Una muerte indolora. Dejaste atrás una mujer y dos hijos.
Y, entonces, me conociste.

“¿Qué ha pasado?”, preguntaste. “¿Dónde estoy?”.
“Has muerto”, dije, como la constatación de un hecho, sin maldad.
“Había un camión y perdí el control y…”
“Sí”, dije.
“Y… ¿he muerto?”
“Sí. Pero no te sientas mal por eso. Todo el mundo muere”.
Miraste alrededor. No había nada. Solo tú y yo.
“¿Qué es este sitio?”, preguntaste. “¿Esto es el más allá?”
“Más o menos”
“¿Eres Dios?”
“Sí”, contesté. “Soy Dios”.
“Mis hijos… mi mujer”, dijiste.
“¿Qué pasa con ellos?”
“¿Estarán bien?”
“Esto es lo que me gusta”, dije, “acabas de morir y tu preocupación principal es tu familia. Eso está bien”.

Me miraste con fascinación. A tus ojos yo no era como Dios. Era como cualquier otro hombre. O mujer. Era una vaga figura de autoridad, como el profesor que te enseñó a escribir.

“No te preocupes”, contesté, “estarán bien. Tus hijos no han tenido tiempo de crear malos recuerdos sobre ti y te recordarán perfecto. Tu mujer llorará, pero en secreto se sentirá aliviada: lo cierto es que vuestro matrimonio no iba bien. Si te consuela, se sentirá muy mal por sentirse aliviada”.
“Oh”, dijiste. “¿Y qué pasa ahora? ¿Voy al cielo, al infierno, a algún sitio?”
“Vas a reencarnarte”
“Ah, entonces los hindúes tenían razón”, dijiste.
“Todas las religiones tienen razón a su manera“, contesté. “Ven conmigo”.

Me seguiste durante un rato hasta que no pudiste más: “¿Dónde vamos?” preguntaste.

“A ningún sitio en particular”, dije. “Me gusta caminar mientras charlamos”.
“Entonces, ¿cuál es la historia?”, preguntaste. “Cuando me reencarne seré una tabula rasa, ¿no? Un bebé. Así que todo lo que viví e hice no sirvió para nada”.
“¡No!”, contesté. “En tu interior llevas todo el conocimiento y experiencias de tus vidas pasadas. Simplemente ahora mismo no lo recuerdas”. Te cogí por los hombros. “Tu alma es más grande, hermosa y magnífica de lo que eres capaz de imaginar. La mente humana solo puede contener una fracción de lo que eres. Es como meter un dedo en un vaso de agua para ver si está fría o caliente: pones en su interior una pequeña parte de ti y así obtienes el conocimiento que necesitas. Has sido humano los últimos 48 años, así que ahora mismo estás un poco anquilosado. Pero si te quedaras por aquí el tiempo suficiente empezarías a recordarlo todo. Pero no tiene sentido hacer eso entre vida y vida”.
“¿Cuántas veces me he reencarnado?”.
“Oh. Muchísimas. Y en vidas muy diferentes. De hecho, ahora vas a ser una campesina china del 540 aC”.
“Espera, ¿qué?” replicaste. “¿Me voy hacia atrás en el tiempo?”
“Bueno, supongo que técnicamente sí. Pero el tiempo tal y como lo conoces solo existe en tu universo. Las cosas son diferentes allí de donde vengo”.
“¿Y de dónde vienes?”
“Bueno, de algún lugar, eso seguro. De un lugar donde hay otros como yo. Sé que te gustaría saber cómo es aquello, pero créeme: no lo entenderías”.
“Oh,” dijiste, un poco contrariado. “Pero, espera. Si me reencarno en otros lugares del tiempo y el espacio puedo haber interactuado conmigo mismo en algún momento”.
“Claro. Pasa siempre. Y con cada vida pendiente de sus propias experiencias ni siquiera te das cuenta”.
“¿Y cuál es el objetivo? Es decir, todo esto… ¿Para qué?”.
“¿En serio me estás preguntando por el sentido de la vida? Qué típico, ¿no crees?”
“Creo que es una pregunta razonable”, insististe.

Te miré a los ojos.

“El sentido de la vida, la razón por la que hice este universo, es para que madures”.
“¿Te refieres a la humanidad? ¿Tenemos que madurar?”
“No. Me refiero a ti. Monté todo este universo para ti. Con cada vida nueva evolucionas y maduras y te conviertes en un intelecto más grande y poderoso”.
“¿Solo para mí? ¿Y qué pasa con el resto de personas?”.
“No hay un resto de personas”, dije. “En este universo solo estamos tú y yo”.

Te quedaste blanco.

“Pero mi mujer, mis hijos, mis amigos, mis compañeros de trabajo…”
“Eres tú. Son tus distintas encarnaciones”.
“¿Qué? ¿Soy todo el mundo?”
“Lo estás pillando”, contesté, y te di una palmada en la espalda.
“¿Soy cada ser humano que ha existido?”
“Y los que existirán”.
“¿Fui JFK?”
“Y Oswald”, puntualicé.
“¿Fui Hitler?”
” Y cada uno de los seres humanos que murió durante la segunda guerra mundial”.
“¿Fui… Jesucristo?”
“Y todo aquél que decidió seguirle”.

Te quedaste en silencio.

“Cada vez que heriste a alguien”,dije, “te herías a ti mismo. Cada acto de bondad que realizaste te lo hiciste a ti mismo. Cada momento de felicidad o de tristeza que algún ser humano haya experimentado fue, o será, experimentado por ti”.

Seguías pensativo.

“¿Por qué?”, preguntaste. “¿Por qué me haces todo esto?”
“Porque, algún día, serás como yo. Porque esto es lo que realmente eres. Eres uno de los míos. Eres mi hijo”.
“Guau”, exclamaste, “¿entonces soy un dios?”
“No. Todavía no. Eres un feto. Estás desarrollándote. En el momento en el que hayas vivido cada vida humana habrás crecido lo suficiente como para nacer”
“Entonces el universo no es más que…”
“Un huevo”, contesté. “Ahora es el momento de que te muevas hacia tu nueva vida”.

Y te envié de vuelta.

The Egg
By: Andy Weir

El friki siempre es el más inteligente

Y es que ayer hice una reflexión de esas que se te ocurren mientras estás sentado en la taza del bater: ¿Por qué se cree que ‘los frikis’ son más listos que ‘las personas normales’? Creo que esto no es lo más correcto, aunque sí bastante certero, y citaré a A. Einstein para apoyar mi teoría. Él dijo que “la verdadera inteligencia no es el hecho de saber, sino de imaginar”, y es aquí donde entra en juego ‘la vida del friki’. Una persona que basa gran parte de ‘su mundo’ en algo imaginario, algo ficticio, imposible de conseguir de cara a una persona de a pie; pero no para alguien que confía en sus cualidades, estén o no estén ahí. Cuando una persona cree conocerse, en muchas ocasiones, piensa en autolimitarse, ya sea por buscar aceptación, ya sea por encajar en un grupo social o simplemente por conseguir resultados que le darán un bienestar dentro del entorno en el que se mueve. Sin embargo, ‘el friki’ posee, o siempre ha poseído, dos cosas: su hobby y él mismo.

Finalizaré mi reflexión ‘Roca’ con Samuel Beckett: “Siempre lo intentaste. Siempre fallaste. No importa. Vuelve a intentarlo. Vuelve a fallar. Falla mejor.”